Mostrando entradas con la etiqueta No es esto compañeros. No es esto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta No es esto compañeros. No es esto. Mostrar todas las entradas
11 de octubre de 2015
Aki Kaurismaki en público: ¿el rey está desnudo?
Este tipo es Aki Kaurismaki, ¿sería mejor decir el gran Aki Kaurismaki, famoso director de cine finlandés?. Está sentado en la calle, delante de los cines Numax en Santiago de Compostela hoy sábado a la tarde, esperando que le hagan una entrevista en la radio y justo antes de un encuentro con su público en el Teatro Principal, dentro del festival de cine Curtocircuito.
Es el director de películas para mi inolvidables como Le Havre, Un hombre sin pasado o La chica de la fábrica de cerillas. Todas ellas en la memoria y en el corazón (especialmente Le Havre).
Hace unos meses supe que AK vivía a menos de cien kilómetros de aquí, en el norte de Portugal, en la raia, la frontera con Galicia. Fue una increíble e irracional alegría y hasta viajé a su pueblo para sentir como era aquel lugar que lo cobijaba. Y hoy llegó el día de conocerlo, de verlo y escucharlo.
Tras ese encuentro, primero presenciando la entrevista en Numax y luego en el Principal, me apetece decir o escribir: señor Kaurismaki, siga haciendo películas tan maravillosas, en mi caso las estaré esperando, pero, por favor, váyase a casa y cultive sus vinos, fume sus cigarros o hágase alcohólico, como usted vea, pero no aparezca en público.
Carlos Castilla del Pino lo decía muy claro: somos un sujeto con múltiples yoes. Pues bien, el yo público (al menos en grupo) de AK es, en mi opinión terrible e insultante para sensibilidades e inteligencias como las que demanda para sus películas. La actuación (no encuentro otra palabra) de hoy en Santiago me parece que no tiene sentido y que está amparada por una enorme pose de divo detrás de una aparente destrucción del propio papel de divo, un retorcimiento que tal vez solo una mente nórdica, tan lejana (y admirada) puede permitirse.
Por supuesto, la ironía, la inteligencia fina y gris como una cuchilla, la torpeza también, dan cobertura a un hombre del que se ha adueñado una timidez capaz de tumbarlo. Lo que es tremendo es como AK le ofrece cobertura pública a través del vino, la ruptura constante de los papeles de esa escenografía pública a la que, por otra parte, no renuncia, y un continuo trato esquivo, alterado y por momentos chulesco a sus interlocutores oficiales (por no decir el trato que dispensó a la traductora del acto).
Hasta ahí, la libertad de una persona para ejercer su yo público y para mostrar unas incapacidades que, quienes le conocen mejor, dicen que desaparecen en privado. Él sabrá (porque algo de ternura, cariño, sensibilidad y atención a la amistad sí que se podían leer esta tarde muy por debajo de sus gestos y palabras).
Pero lo que convirtió, en mi opinión, el encuentro de esta tarde en un acto bochornoso fue el público (del que yo formaba parte). Asistimos a una sesión en la que, básicamente, un señor (AK) dice, grita, gesticula y pronuncia de mil maneras que él, el rey, está desnudo, mientras el público aplaude a rabiar interpretando (parece) que aquello es el colmo de la inteligencia y la ironía, del saber estar en otra dimensión de la cultura oficial y de que los ropajes que lo cubren, como mínimo, están bordados con oro. Y cuantos más aplausos había más gritaba el pobre Aki sus incapacidades, y más bebía albariño, y más borde era con la traductora y más incapaz era de dialogar. Y así vuelta a empezar. Un hombre mostrando sus imposibilidades y un público entendiendo que lo que era así no podía ser así y por lo tanto había que comprender al genio nórdico que nos había concedido la indulgencia de vivir y hablar para nosotros o con nosotros. (Por mi parte no me atreví a intervenir, todo hay que decirlo).
No es la primera vez que al cruzarme con gente a la que se admira y de alguna manera se quiere, a la que uno está agradecido por lo que ha hecho, me encuentro con un yo al que le falta mucha calidad para el trato humano (cosa que no le faltaba al yo que escribía o que hacía fotos o películas).
Pero para entender esos yoes, y aceptarlos, hace falta, imagino, romper el mito y acercarse a las personas. Y, a veces, como esta tarde, responder (eso si que me hubiera gustado) con el silencio o, sencillamente, con el alejamiento.
Buena suerte Aki Kaurismaki, todos la necesitamos. Seguiré esperando sus películas. Ningún interés en presenciar más actuaciones suyas.
2 de junio de 2014
por más que te esfuerces
Es una idea difícil de expresar porque tiene muchas terminaciones nerviosas: algunas muy personales y otras más sociales.
El asunto es más o menos así: me aburren la mayoría de las manifestaciones artísticas, y sobre todo fotográficas, que parecen dirigir el panorama actual. Poco a poco están dejando de interesarme y se desvanecen (aunque me he desarrollado sobre todo en ese medio).
Por contra, cada vez me activa más el trabajo que busca la calidad en la vida de las personas anónimas (las que hacen funcionar el mundo probablemente), y ahí tienen un lugar destacado quienes se dedican a educar y compartir el conocimiento sobre la manera de funcionar de nuestra mente, nuestra manera de entendernos, de estar en el mundo y de comunicar nuestra perplejidad y nuestro miedo.
Y dicho esto ya siento que no está bien expresado y que no es exactamente así y que habría que matizarlo muchísimo... pero no lo voy a borrar.
Una buena parte del arte que veo (y en particular de la fotografía) parece estar hecha solo para un diálogo con otros artistas, galeristas y sobre todo comisarios. Un círculo que se cierra sobre si mismo. Básicamente un grupo de uniformados.
Alguien debería aprender de lo que ha ocurrido con buena parte de la música contemporánea (no toda, desde luego). El diálogo con ellos mismos, la coartada del dodecafonismo, la coartada y creo que malinterpretación del gran John Cage, ha llevado a círculos concéntricos que tienen cierta responsabilidad de que en las salas de conciertos se siga escuchando música de hace varios siglos (ya se que los programadores son seres conservadores, por lo general).
En fotografía, por ejemplo, la confusión frente a un lenguaje de apariencia sencilla pero de gran riqueza conceptual, al que se suma la transformación absoluta de los últimos tiempos, hace que el extravío sea muy profundo (solo una opinión). Hay personajes que que llevan media vida muriéndose y vendiendo libros sobre ese proceso (inacabable), mientras otras personas, muchas veces de manera anónima, intentan cada mañana recuperar para la vida a quien por una u otra razón se alejó de ella. Cada día, a cada hora, ese acto mágico se produce en miles de sitios y entre esos dos polos prefiero quedarme con el segundo (hasta puede que eso sea hoy la vanguardia).
Sobre el asunto de la ética, mejor ni hablar, porque un excelente compromiso artístico y social cae a los pies del primer grupo económico dispuesto a invertir en aquello que se denomina mi obra.
Admiro a Bukowski:
¿sabéis lo que dijo Li Po cuando le preguntaron si
preferiría ser
Artista o Rico?
"preferiría ser Rico", respondió, "pues los Artistas suelen
estar sentados a la puerta de los
Ricos"
(a continuación aclara cómo él también ha estado sentado a la puerta de increíbles y caras mansiones)
Algunas ideas creo que ayudarían a encontrar la fuerza para decir que el rey está desnudo. Una de las antologías de poemas de Bukowski se titula en castellano Los placeres del condenado. Y Compte-Sponville dedica su pensamiento a analizar qué significa estar condenado y concluye que lo mejor que podemos hacer es destruir la esperanza, lo que nos aleja de lo que ocurre a la espera de tiempos mejores. Él habla de fumar el último cigarrillo que se le concede al condenado. Y fumarlo por el placer de hacerlo. Con esa sabiduría, sin otro teatro, porque el drama ya está en la base de toda la representación: Nos vamos a morir (es lo que me gustaría decirle a los uniformados).
Y, como esta entrada no parece de este blog, me gustaría dar un ejemplo de algo que me parece la proa de un rompehielos, algo parecido a las antiguas vanguardias pero de hoy día. Lo cuenta el documental Alive Inside: https://www.youtube.com/watch?v=5TGOZEtV5-c
Por lo demás, Bukowski dice algo importante en por más que te esfuerces:
no te precipites.
si existe la luz
ella misma dará
contigo.
El asunto es más o menos así: me aburren la mayoría de las manifestaciones artísticas, y sobre todo fotográficas, que parecen dirigir el panorama actual. Poco a poco están dejando de interesarme y se desvanecen (aunque me he desarrollado sobre todo en ese medio).
Por contra, cada vez me activa más el trabajo que busca la calidad en la vida de las personas anónimas (las que hacen funcionar el mundo probablemente), y ahí tienen un lugar destacado quienes se dedican a educar y compartir el conocimiento sobre la manera de funcionar de nuestra mente, nuestra manera de entendernos, de estar en el mundo y de comunicar nuestra perplejidad y nuestro miedo.
Y dicho esto ya siento que no está bien expresado y que no es exactamente así y que habría que matizarlo muchísimo... pero no lo voy a borrar.
Una buena parte del arte que veo (y en particular de la fotografía) parece estar hecha solo para un diálogo con otros artistas, galeristas y sobre todo comisarios. Un círculo que se cierra sobre si mismo. Básicamente un grupo de uniformados.
Alguien debería aprender de lo que ha ocurrido con buena parte de la música contemporánea (no toda, desde luego). El diálogo con ellos mismos, la coartada del dodecafonismo, la coartada y creo que malinterpretación del gran John Cage, ha llevado a círculos concéntricos que tienen cierta responsabilidad de que en las salas de conciertos se siga escuchando música de hace varios siglos (ya se que los programadores son seres conservadores, por lo general).
En fotografía, por ejemplo, la confusión frente a un lenguaje de apariencia sencilla pero de gran riqueza conceptual, al que se suma la transformación absoluta de los últimos tiempos, hace que el extravío sea muy profundo (solo una opinión). Hay personajes que que llevan media vida muriéndose y vendiendo libros sobre ese proceso (inacabable), mientras otras personas, muchas veces de manera anónima, intentan cada mañana recuperar para la vida a quien por una u otra razón se alejó de ella. Cada día, a cada hora, ese acto mágico se produce en miles de sitios y entre esos dos polos prefiero quedarme con el segundo (hasta puede que eso sea hoy la vanguardia).
Sobre el asunto de la ética, mejor ni hablar, porque un excelente compromiso artístico y social cae a los pies del primer grupo económico dispuesto a invertir en aquello que se denomina mi obra.
Admiro a Bukowski:
¿sabéis lo que dijo Li Po cuando le preguntaron si
preferiría ser
Artista o Rico?
"preferiría ser Rico", respondió, "pues los Artistas suelen
estar sentados a la puerta de los
Ricos"
(a continuación aclara cómo él también ha estado sentado a la puerta de increíbles y caras mansiones)
Algunas ideas creo que ayudarían a encontrar la fuerza para decir que el rey está desnudo. Una de las antologías de poemas de Bukowski se titula en castellano Los placeres del condenado. Y Compte-Sponville dedica su pensamiento a analizar qué significa estar condenado y concluye que lo mejor que podemos hacer es destruir la esperanza, lo que nos aleja de lo que ocurre a la espera de tiempos mejores. Él habla de fumar el último cigarrillo que se le concede al condenado. Y fumarlo por el placer de hacerlo. Con esa sabiduría, sin otro teatro, porque el drama ya está en la base de toda la representación: Nos vamos a morir (es lo que me gustaría decirle a los uniformados).
Y, como esta entrada no parece de este blog, me gustaría dar un ejemplo de algo que me parece la proa de un rompehielos, algo parecido a las antiguas vanguardias pero de hoy día. Lo cuenta el documental Alive Inside: https://www.youtube.com/watch?v=5TGOZEtV5-c
Por lo demás, Bukowski dice algo importante en por más que te esfuerces:
no te precipites.
si existe la luz
ella misma dará
contigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
